Vías del suroccidente en el abandono

En el suroccidente de la provincia de Loja, compuesto por cantones como Pindal, Celica, Zapotillo y Puyango, la temporada de lluvias ha convertido las vías rurales en verdaderos campos de obstáculos, donde cada kilómetro se recorre con la incertidumbre de no llegar.

El problema no es nuevo. Durante el verano, el mantenimiento vial brilla por su ausencia. Los pocos trabajos que se realizan son parches superficiales, improvisados, que apenas resisten las primeras lluvias.

Con la llegada del invierno, esa fragilidad se nota: derrumbes, deslizamientos, socavones y pérdida de calzada se repiten. Lo más grave es que, pese a la reiteración del fenómeno, no existen planes estructurales que lo prevengan.

Hoy, las comunidades rurales están prácticamente aisladas. Los caminos vecinales que conectan recintos, escuelas y centros de salud son intransitables. Un agricultor que necesita sacar su cosecha, un estudiante que debe llegar a clases, un paciente que requiere atención médica urgente: todos enfrentan la misma barrera.

El suroccidente lojano es una región con enorme potencial turístico, agrícola y comercial. Sin vías en condiciones, el turismo se frena, el comercio se encarece y los productos pierden competitividad. Mientras tanto, los pocos compradores que se aventuran a ingresar lo hacen con sobrecostos que terminan pagando los propios productores.

Detrás de esta situación hay una ausencia evidente: los organismos competentes no han priorizado la vialidad rural. Ni el Ministerio de Transporte ni los gobiernos municipales han implementado soluciones duraderas. No se trata solo de reaccionar cuando la vía colapsa, sino de planificar, de construir con criterio técnico.

Una medida urgente y viable sería que cada municipio cuente con un equipo caminero básico propio. No es lógico depender de maquinaria prestada o de gestiones burocráticas interminables cada vez que un derrumbe bloquea el paso. Tener una retroexcavadora, una volqueta y personal capacitado disponible de manera permanente permitiría actuar en horas, no en semanas.

El suroccidente de Loja pide lo que le corresponde: vías dignas que conecten su gente con el desarrollo.

César Sandoya Valdiviezo

cesar.sandoya@unl.edu.ec

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