Dada la coyuntura y el incremento de femicidios en el país, un bonito escrito se popularizó en redes: “Vete a la primera”. El cual pide a las mujeres irse pronto cuando vean algunas señales de maltrato. Y es correcto, sin embargo, hay que ir más allá. La violencia en general, es como un disparo, es difícil esquivarlo, pero, nadie tiene por qué disparar.
Hay que recordar que, quien sufre de violencia y no se va, no es porque no quiere, a veces, no puede, incluso a veces, a pesar de todo, no se va por no lastimar a su agresor, y otras veces no se va por no saber cómo. A más de intentar huir de un agresor, es necesario disminuir los índices de violencia que son preocupantes en el país.
Hasta el presente mes de septiembre, se registran al menos 2.785 muertes violentas en Ecuador, en promedio ocurren 348 muertes violentas al mes. Por el delito de asesinato se registraron 2.521 casos; 186 por homicidio, 56 por femicidios y 22 por sicariato. Sin embargo, estas cifras podrían estar subestimados dado que por ejemplo diversas organizaciones hablan de al menos 206 femicidios ocurridos en el país.
Si bien la responsabilidad principal es del estado, también como sociedad tenemos el deber de contribuir a erradicar la violencia de todo tipo. Si vemos un acto violento, no dudemos en tratar de frenarlo. Para que nadie se tenga que ir a la primera, y para que sean los violentos los que se retiren, digamos no a la violencia.
Santiago Ochoa Moreno
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