Descongestionar el tránsito vehicular en Loja, no sólo que es una necesidad, es una prioridad, considerando que decenas de miles de vehículos circulan diariamente por las calles de esta “pequeñita ciudad”, afectando la salud, la movilidad y el medio ambiente de sus habitantes.
Recordemos que en el año 2022 se propuso en el Cabildo resolver este problema que nos tiene de cabeza, con el “pico y placa” pero no progresó porque faltaron estudios técnicos completos, entre ellos un proyecto urbanístico que responda al futuro inmediato de una urbe de más de 200 mil habitantes y que crece desordenadamente, aumentando la preocupación no solo por el congestionamiento vehicular sino por la contaminación y el ruido.
La propuesta fue un abrazo a la necesidad, pero sin brazos. No se analizaron varios considerandos, por ejemplo: El funcionamiento centralizado de 12 unidades educativas casi pegaditas en el centro oriental de la ciudad, y vaya a ver el zaperoco de tránsito que se forma a la entrada y salida de miles de estudiantes que en su mayoría son transportados en carro propio, busetas, buses urbanos y hasta en motos. Existe una ordenanza obligatoria para que los colegios y escuelas salgan de la ciudad ¿por qué no se la aplica?
Súmele la desactualización del proyecto de semaforización para evitar el despelote, el caos vehicular por la ausencia de una semaforización técnica en calles y avenidas. Faltan estacionamientos y parqueaderos. En fin, todo lo que obliga un proyecto con nivel ordenado de calidad urbanística, que al parecer no lo hay, dando paso a la improvisación.
Urge descongestionar el tránsito vehicular pero no cerrando las calles, si hay una lógica intensión de mejorar el tránsito en el casco urbano. Queremos una ciudad moderna, bella y ordenada y los lojanos debemos ser parte de la solución, exigiendo capacidad y energía al municipio lojano, para no quedarnos atascados en el tiempo y salir de este presente encasillado.
Adolfo Coronel Illescas