
En el concepto más general, la democracia, es aquella que permite al pueblo tomar sus propias decisiones. En la era moderna y constitucional, esa democracia es representativa, derivada de las organizaciones políticas que, debidamente estructuradas y regidas por un organismo estatal, ofrecen a través de sus afiliados, adherentes o auspiciados… dicha representación política y democrática.
Esta democracia se sustenta en la representación política, a través de aquella se expresan los intereses sociales, se canalizan las aspiraciones de los mandantes y se consolida una estructura que le dé gobernanza al gobierno de turno. Lamentablemente en el Ecuador, la democracia se traduce en el mandato que entregamos a los electos en primarias por las mafias politiqueras. Lo dice con propiedad Ambrose Gwinet Bierce: […] “El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros.” […] Y esto empeoró para el pueblo y mejoró para las mafias politiqueras con la última reforma electoral que ordenó que se elija por lista y no por personas.
Nuestra democracia que, en teoría, radica en la voluntad popular, llamada así al conjunto de ciudadanos que gozan de sus derechos políticos; por tanto, estos ciudadanos tienen la capacidad de discernir racionalmente entre las ofertas que les presentan los candidatos y que con su opinión pueden contribuir a la toma de decisiones. Por ello es bien traída la máxima del Barón de Montesquieu que dice: […] “La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo.” […] Aún en nuestra democracia, no hemos logrado encontrar ese equilibrio que finalmente nos conduzca a la libertad de opinión pública; esto es, asegurar que sus deseos puedan ser expresados y llevados a la atención de los que gobiernan por “mandato popular”. No obstante, este domingo volveremos a ser protagonistas de una seudo-democracia, en ella, fincaremos una vez más nuestras ilusiones de cambio y reivindicación ciudadana; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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