Una tarea bastante complicada

Hace cuatro años, el mandatario saliente, dejaba al sucesor de su mismo partido, ganador de la contienda de manera, digamos nada transparente, “la mesa servida”, con lo que entraría a gobernar sin contratiempos: la misión de Moreno era seguir con la filosofía de la Revolución Ciudadana (¿?) y encubrir cualquier entuerto que habrían cometido los que se iban.

Todos conocemos lo que vino luego: no había tal mesa servida sino una economía demasiado frágil, que impedía al nuevo gobernante cumplir con sus ofertas de campaña y, lo más vergonzoso, un cuadro de corrupción sin nombre en la historia del país, siendo juzgados los implicados y sentenciados con penas privativas de libertad. Se rompió el cordón umbilical, Moreno, tempranamente, se desprendió de la tutela de Correa y los caudillos de la RC se convirtieron en enemigos. Aparentemente, en algo ganó el país, sobre todo lo relacionado al goce de libertades conculcadas por el gobierno anterior….aunque la corrupción ha seguido igual.

Ahora nos encontramos en plena campaña electoral para los comicios que se realizarán el 7 de febrero. Escuchamos las ofertas de los presidenciables. En los debates, (los que asisten) se llenan la boca con ofertas muy alejadas de la realidad, solamente para tratar de convencer a sus seguidores y conseguir a los indecisos, de que son los salvadores de la Patria. Algunas propuestas rayan en lo ilógico y absurdo, como una forma de ofender a la inteligencia del pueblo ecuatoriano.

No sabemos quiénes pasarán a segunda vuelta y quién triunfará en abril para posesionarse el 24 de mayo. Pero lo que sí sabemos es que, cualesquiera que vaya al palacio de gobierno, tendrá una tarea bastante complicada, porque le tocará administrar a un país que se cae en pedazos por la corrupción, la pobreza, la inseguridad, la falta de recursos y encima de eso, la pandemia. Elegir resultar fácil, pero elegir bien, es lo complicado.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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