Una etiqueta más: ser tolerante

A escasos días del balotaje, los candidatos se han esforzado por cautivar el voto de los indecisos. Ambos han escuchado a las minorías o grupos desatendidos para portar distintas etiquetas, llegando a alcanzar la denominación de ambientalistas, feministas y más. No obstante, son solo etiquetas, que a la postre, pueden desvanecerse al momento de la acción de un gobierno.

Si esas etiquetas son importantes, hay uno que hoy que quiero resaltar. La etiqueta de tolerante. Cada candidato está respaldado por una bandera política e ideología, que perfectamente son identificables. Aunque realmente, la mirada debe ir más allá de identificar la agenda política para interesarse en la forma de gobernar.

Como un ciudadano más, me surge como preocupación estar sometido a un gobierno autoritario y como tranquilidad estar de oposición en un gobierno tolerante. ¿Temor o tolerancia? es la pregunta que los votantes deben responderse. Hay que optar por gobiernos que acepten ideas y opiniones contrarias, que no persigan a quienes critican sus políticas y forma de gobernar, y que las corrijan en el evento de equivocarse. Que realmente convivan con aquellos no alineados al poder de turno, que sean tolerantes.

Esta impronta debe buscarse en los presidenciables, más aún si usted fue víctima de insultos, agravios o de persecución en algún momento del pasado. No me imagino que son capaces de hacer esas personas con poder, más aún cuando sus antecedentes de gobierno ya lo han demostrado. Probablemente recurrirán a la teoría política de Maquiavelo en su libro El Príncipe y utilizarán el temor como mecanismos de control, llegando el pueblo a estar dominado por el miedo a los peligros de los instrumentos del poder.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com

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