Un panorama incierto

Para muchos ecuatorianos que nos aprestamos a vivir el próximo proceso electoral y observamos el continuo desgaste de la sociedad desde los principios y valores, así como, desde la ética, el panorama para nada es halagador.

Las tendencias así lo demuestran, nos encontramos en una sociedad tan dividida, que mientras unos luchan por defender la honestidad, la libertad y la democracia, otros confunden el hurto y la corrupción con su bienestar. Señores, el bienestar de unos no puede mancillar la honorabilidad de otros, ni unos pocos pueden imponer su voluntad sobre la de otros, cada día estoy más convencido que a los ecuatorianos para nada nos ha servido nuestra historia o tan simple ¡Ni siquiera les importa!

Insisto, si no entendemos nuestro pasado, como proyectaremos nuestro futuro, sin duda, seguiremos siendo presa fácil del populismo y la demagogia, los demagogos y los payasos.

Tan compleja es nuestra sociedad, que 200 años de fracaso tras fracaso no han bastado para comprehender nuestro subdesarrollo. Señores, el problema de Ecuador no es su gente, son sus políticos, en su gran mayoría, sino todos, son unas verdaderas lumbreras, desubicados desde todo punto de vista, pero eruditos en la corruptela, la falacia y la demagogia.

Muchos se dirán, pero ¿quién elige a sus representantes? la verdad el pueblo, el elije, él lo sabe, hoy festeja y mañana se lamenta, esto es parte de nuestra historia, simple y llana, tan barata es nuestra conciencia que por dadivas la vendemos al más vil postor.

Hemos saboreado la corrupción desde todas las esferas gubernamentales, la hemos pagado con nuestro sufrimiento sin recapacitar a nuestros errores y a la incapacidad de nuestros políticos y aun así los seguimos eligiendo, “O pueblo torpe que elige su propia ruina”.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com

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