Un nuevo comienzo

Los primeros días de enero no solo sirven para el abrazo y los buenos deseos que emanan de la boca y el corazón, o para agradecer que aún estamos presentes en el recorrido por la vida. Es la oportunidad que nos permite fortalecer el ánimo personal y colectivo para acercarnos hacia un nuevo comienzo, a un nuevo año lleno de metas, desafíos, retos coherentes con nuestra realidad citadina, dejando de lado la indiferencia y la inacción.

A nivel nacional, local o regional el año que ya se fue no ha sido bueno. Ocioso enumerar los motivos, pero si la falta de dinamia y capacidad para reivindicar nuestro derecho frente al olvido. Se ha dejado de lado por ejemplo la ejecución de proyectos elementales para Loja. El alcalde, Franco Quezada, y por supuesto los concejales, han olvidado su misión de servirla, honrarla y engrandecerla, apurando una gestión pública de trascendencia, que sienta el apremio de cumplir sus promesas.

Pero una ciudad sin ciudadanos que sepan reclamar, pedir, exigir a las autoridades que trabajen para que nos den trabajo, riqueza, prosperidad y tengan un motivo para celebrar sus sueños y esperanzas, ¿qué aspiraciones cumplidas puede esperar?

Por eso necesitamos comenzar el año 2025 considerando como reto la necesidad de una exigencia permanente con actitudes resueltas, perspectivas valientes, eficaces acciones, es decir con horizonte abierto en la seguridad de que si todos miramos hacia adelante juntos podemos alcanzar algunos objetivos, porque la desunión más la despreocupación nos ha desviado del destino cada vez más incierto, permitiendo la acumulación de los afanes y necesidades básicas e impidiendo que los sueños del vecindario tomen vuelo.

De la suma de nuestras decisiones dependerá que el nuevo comienzo, sirva para enderezar el destino de un pueblo que quiere mirar más lejos.

Adolfo Coronel Illescas

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