Para los “cuatro viejos inútiles” que según Correa son los jubilados, el Consejo Directivo del Instituto Ecuatoriana de Seguridad Social- IESS, luego del congelamiento por 5 años, ha aprobado para el año 2022 un “dadivoso incremento” a la pensión jubilar, que más parece otro desdén para los más débiles.
Mientras al salario mínimo le subieron $25,00 dólares, que dicho sea de paso de nada sirve porque todo sube en especial los productos de la canasta familiar que cada día se aleja del pueblo, a los jubilados se les incrementa de golpe y porrazo 0,56 centavos de pensión mensual.
Un jubilado preocupado de ahorrar sin despilfarrar el dadivoso incremento, con ironía comenta: “De los 56 centavos que ha sido dilatada mi pensión, comenzaré a ahorrar un centavo e invertiré o malgastaré 0.55 centavos mensuales, por lo que al finalizar el 2022 tendré guardados 12 centavos, que posiblemente me sirvan para cubrir muchas y urgentes necesidades”. A la vez que se une a la procesión de descontento de miles de jubilados que reclaman al IESS por andar abortando resoluciones que alocan la paciencia de los afiliados. ¿Pero quién les puede ayudar a hacer valer sus derechos? La justicia se mueve solo moviendo los pies, ellos tienen los pies hinchados de tanto caminar para exigir se les permita vivir con dignidad y decoro.
Conviene una revisión al régimen solidario de Seguridad Social, con la exigencia de que el IESS se modernice, se vuelva eficiente con capacidad y honestidad, evitando que los administradores de “panza rota” festinen los pocos recursos que quedan.
Los dadivosos incrementos de las pensiones deben ser revalorizados con respeto. La vida no termina con la jubilación. La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Un país que no respeta a los jubilados está muy lejos de la justicia y más cerca de la vergüenza.
Adolfo Coronel Illescas