Todos somos culpables

El artículo 76 del reglamento del balompié nacional determina que: “si un club de la primera o segunda categoría no se inscribiere para intervenir en el respectivo campeonato ecuatoriano, perderá automáticamente la categoría. Si el club incurso en lo previsto en el inciso anterior perteneciere a la segunda categoría quedará automáticamente eliminado como afiliado a la Federación Ecuatoriana de Fútbol y no podrá, bajo ningún concepto, volver a afiliarse”.

Esa es la sentencia que tiene a Liga Deportiva Universitaria de Loja, fuera del fútbol profesional del Ecuador, situación que, a no dudarlo ha causado una profunda desazón, pues “la garra del oso”, como se conoce también a este equipo, en sus tiempos gloriosos, llenó de honor y prestigio al fútbol lojano y a sus habitantes.

Nació desde la Universidad Nacional de Loja un 26 de noviembre de 1979 para el fútbol amateur; ascendió a la serie B de la mano de dos glorias lojanas: Darío Eguiguren (+) y Galo Garrillo en el año 1989, jugando desde 1990 en esta categoría. Ascendió a la serie de privilegio en el 2004, cumpliendo partidos inolvidables frente a los grandes equipos del país. Luego. En 2006 cayó a la serie B, regresando en el 2011, y hasta el 2015, tuvo su época dorada con cuatro participaciones en copa Sudamericana, con sondados triunfos ante River Plate en Loja por 2 a 1 y El Nacional en Montevideo por igual marcador. Luego bajó a la serie B y, ahora, por situación reglamentaria se va del fútbol profesional. Su primer presidente fue Vicente Gahona y el último Franklin Moya.

¿Quiénes son los culpables para la debacle de Liga de Loja?, creo que todos: dirigentes, socios, empresa privada, aficionados y medios de comunicación, porque, cuando el equipo, aquejado por fuertes deudas, empezó a naufragar, y recibió el ultimátum de FEF, nadie lanzó un salvavidas para salvarla e impedir que se hunda.

Todos nos lamentamos por haberla perdido y más por no valorarla cuando nos hizo tocar el cielo con las manos. Habrá que esperar cinco años para volver a empezar.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com