Los constitucionalistas acechan. En sus altas torres de marfil, apertrechados tras rimeros de sentencias constitucionales, rodeados de tratados eruditos, se afanan febrilmente en pulir sus opiniones. Una oportunidad de oro…
Los constitucionalistas acechan. En sus altas torres de marfil, apertrechados tras rimeros de sentencias constitucionales, rodeados de tratados eruditos, se afanan febrilmente en pulir sus opiniones. Una oportunidad de oro…