¿Somos soberanos?

Uno de los conceptos más perimidos en Derecho Internacional es el de soberanía. En el libro «Los Seis Libros de la República» Jean Bodin acuña el término soberanía como «el poder libre de subordinación a las leyes ejercido sobre los ciudadanos». Mas tarde Hobbes dirá que la soberanía es el «alma del Estado». Hoy en cambio la ONU, invocando el «derecho de injerencia» o el «derecho de asistencia» para fines humanitarios hacia un Estado amenazado de exterminio, permiten que los estados fuertes devoren a los débiles, actuando como gendarmes (p.ej. EE.UU. actúan como gendarme del mundo, con una supuesta «superioridad moral» para decidir los destinos de todos los pueblos). Sin embargo, preguntamos: ¿qué soberanía no sólo política sino además económica puede tener un país económicamente débil respecto de un poderoso vecino, por ejemplo, Ecuador respecto de Estados Unidos? ¿De qué grado de soberanía pueden blasonar los países dominados por las multinacionales? Una multinacional financiera puede echar abajo el gobierno de un país pobre extremamente endeudado. Creemos que la noción de soberanía, en definitiva, debe ser borrada del diccionario y la enciclopedia: sólo la hay entre los más fuertes. Así como no existe autonomía o soberanía en los individuos, tampoco en las naciones. En Ecuador, nuestra Corte Constitucional dictaminó que el famoso “tratado de cooperación militar marítima entre Ecuador y EE.UU.” no sea aprobado por la Asamblea a pesar de que así lo establece la Constitución en su artículo 419 numeral 2 al hacer alusión a alianzas políticas o militares. No se puede esperar más de los turiferarios del imperio que actúan poniendo el ojo en la nueva “tierra prometida”. Por nuestra parte debemos intentar entre todos articular nuestra soberanía compartiéndola, una soberanía donde las personas y los pueblos lleven adelante sus propias decisiones mirando hacia el bien común y ejerciendo la solidaridad en favor de toda la humanidad, especialmente por el pobre, la viuda, el huérfano y el extranjero, sin prerrogativas ni privilegios.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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