Ser para parecer y no parecer para aparentar

Aunque Maquiavelo diría que lo importante del príncipe, no es que lo sea, sino que lo parezca, el parecer, podría ser un impulso, hasta llegar a ser, sino de nada sirve.

Nuestra sociedad se ha acostumbrado, a aparentar; pero no siempre a llegar a ser. Por esto muchas veces nos creemos más importantes, por un cargo, que por nuestro trabajo en realidad o por una ideología, que por nuestras buenas acciones. Por eso también muchas veces gastamos más de lo que tenemos, e incluso nos endeudamos, para mostrar un estilo de vida que no poseemos o que no necesitamos.  Solemos mostrar caridad, aunque lo que exista sea avaricia, o mostramos bondad, aunque lo que exista sea codicia. Somos expertos en reclamar causas que no cumplimos, o derechos, que, si son para otros, no respetamos y muchas veces promulgamos la paz; pero, estamos dispuestos a iniciar una guerra, o promulgamos el amor a los demás, aunque no sabemos qué es amar.

El ser, va mucho más allá, el ser, significa convertirse en ejemplo con acciones, no sólo con palabras vacías, significa poder diferenciar, entre lo que queremos y en realidad necesitamos, significa también aceptar en lo que fallamos y corregirlo. El ser termina siendo más un hecho que debemos buscar de manera colectiva, que solo individual. Seamos quienes, seamos, si somos buenos, vamos a mejorarnos, y vamos a dejar las apariencias de un lado.

Santiago Ochoa Moreno

santiago_ochoa_2008@hotmail.com