Seguiremos esperando

Los problemas en Ecuador y con los ecuatorianos son mayúsculos, en todo el sentido de la palabra. Las dificultades que aquejan al país son dignas de una sociedad a punto de entrar en decadencia, lo desacreditado de su institucionalidad y lo inmoral de un parte de su sociedad están calando el sentido de los valores y el patriotismo que muchos ecuatorianos aún lo tienen.

Es lógico imaginar que este tipo de involución se haga presente en sociedades con bajo nivel educativo y nulo valor patriótico. Lo que comento no está fuera de contexto, es simple observar la perspicacia y astucia de los ciudadanos, en especial del sector burocrático, en el orden del día, si observemos noticias, leemos la prensa, analizamos la redes sociales, no hay un solo medio de información que no muestre algún desbarajuste que afecte a la sociedad en general, sea a través de actos de corrupción, tráfico de influencias, crimen organizado, arreglos personales, y un sinnúmero de actos, que se observan como normales en los distintos estratos sociales.

Hablan de la inseguridad en el país y que los entes de control no hacen nada por la seguridad de los ciudadanos. Si no se han dado cuenta, este país es ingobernable, corrupción a todo nivel, empezando desde el Ejecutivo; para el Legislativo no existen palabras que puedan expresar lo deteriorado que está y la calidad moral de los honorables; la justicia está desnuda, le rasgaron el vestido y le robaron la balanza, y el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que de participación ciudadana y de control social no tiene nada, lo único real que como institución es la mayor vergüenza para el país. Indiscutiblemente no estoy haciendo alusión a lo que representa cada institución en democracia, sino a quienes las manejan.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com 

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