En Ecuador, cada convocatoria a las urnas electorales se ha convertido en una carnicería digital, no solo entre “noboístas y correístas”, entre florindos y borregos, sino entre ciudadanos que simplemente discernimos del pensamiento del otro, hoy es más sencillo y fácil, encasillar a quien no piensa igual que nosotros.
Lamento decir que, existe un mundo más allá de las redes sociales, un Ecuador que vive otras realidades, que evidentemente no conecta con el político, ni muchos menos con la política en un país que esta agobiado por la inseguridad, que esta frustrado por la falta de empleo, que no sabe qué rumbo tomar, que no encuentra nuevas oportunidades, que cada vez el dinero le alcanza para menos, en donde la corrupción sigue campante y a todo nivel.
Entonces, pensar diferente se ha vuelto un acto heroico, porque es mejor pensar al unísono de los demás, pues, aunque en el fondo se piense distinto, siempre será más fácil y sencillo seguir a una manada enardecida e irracional, que cree que alguien es más o menos por decir SI o NO a un Referéndum y Consulta Popular.
Posiblemente la única verdad es que triunfo la DEMOCRACIA, que tras los resultados electorales hay un trasfondo llamado descontento ciudadano, cada cual tendrá sus propias motivaciones, cuestionables o no, son el resultado de que la narrativa comunicacional, por más inversión estatal, no calo en el ciudadano común; la falta de resultados visibles y tangibles, nos hace repensar, y sí, se vale que quienes hayan apoyado hace pocos meses al actual gobierno, hoy sientan desazón y exijan respuestas.
Indistintamente a nuestra libre elección, este Ecuador requiere urgente una reconciliación, más allá de las banderas políticas y partidistas, reconocernos como hermanos de una misma nación es necesario, porque evidentemente el cambio al que aspiramos la mayoría de ecuatorianos, no está en el fanatismo político, sino en un pacto legítimo con conciencia social, con valores cívicos y democráticos.
Evelyn Andrade Díaz
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