Se pasan de listos

Escenarios de inmoralidad saltan a la luz pública cada día. Los actores cambian de acuerdo con el objeto de la tentación. El pasado fin de semana, el telón se abrió para presentar una obra llamada “Se pasan de listos” dirigida por el Ministerio de Salud, teniendo como personajes a los administrativos del sector de la sanidad.

Su guion fue escrito desde aquella filosofía de vida conocida como viveza criolla y cuya locación para recrear este manuscrito fue un hospital de salud pública. Esta obra giró alrededor de la vacuna para el Covid-19, y contó sobre el individualismo y la idea de obtener la mayor ventaja acortando el camino para alcanzar una inmunización.

Sus escenas se resumen a que unos vivarachos desplazaron a los médicos de primera línea que les correspondía recibir la vacuna, las cuales eran limitadas por las dosis adquiridas. El malestar fue compartido también por los espectadores de esta obra. Si yo al recordar a aquel vivo que pretendió evitar hacer la fila en el proceso de matriculación vehicular, me provocó enojo, figúrense ese panorama para aquellos que exponiendo sus vidas fueron rezagados para obtener una armadura que les proteja en sus tareas.

Al final de la obra, como un espectador más, cuestioné ese mal comportamiento naturalizado en algunos ecuatorianos y critiqué la falta de empatía de una autoridad al no ceder esa dosis para quienes realmente estaba direccionado.

Esta obra puede ser “to be continue” por lo que sugiero la participación de un personaje más, conocido por su timidez y poca representatividad, llamado Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, para que haga algún trabajito y efectúe una veeduría al proceso de vacunación porque si este trágico espectáculo se dio con ocho mil vacunas imagínense con más.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com

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