Falta poco para que concluya 2021 que, haciendo un recuento de los diferentes acontecimientos más sobresalientes, nos deja profundos desagravios, muchas lágrimas y fuertes dolores, cuyas huellas imborrables en la mente serán muy difíciles de olvidar y reparar el daño causado.
Una mayoría de personas golpeadas injustamente en el presente año, al final no llorará de pena porque se acaba el “año viejo”, sino de iras porque, pese a su lucha y exigencia, no pudo encontrar consuelo ni remedio para sus males.
Es que el exterminio de millones de seres humanos, de vidas inocentes, que viene causando el Covid-19 en el mundo es preocupante. Nadie imaginó siquiera la magnitud y gravedad de este problema, que muchos gritan a los cuatro vientos que esto es un genocidio.
Es que la presión y el sometimiento organizativo a nivel mundial, nacional, provincial y local, nos están haciendo creer que la investigación, análisis y control de la “pandemia” es para ciertos cerebros privilegiados y que los demás simplemente debemos escuchar bien, cumplir órdenes o caso contrario somos ya fuertemente sancionados, sin posibilidades a exigir que se respeten nuestros derechos constitucionales, como es a ser informados, transitar libremente y que nuestros profesionales a nivel nacional y local puedan debatir para sacar nuestras propias conclusiones científicamente sobre esta pandemia.
Otro de los problemas que sigue dejando huellas imborrables en la vida de los ecuatorianos es la aprobación de leyes en la Asamblea Nacional, con la cual vienen despidiendo de su trabajo inmisericordemente a miles de compatriotas en el país.
Asimismo, la historia de los ecuatorianos sepultará en sus páginas negras la vergüenza más grande del repudiable asesinato de más de 500 detenidos en los principales centros de retención social en el Ecuador, demostrando la más alta irresponsabilidad, anarquía y desorden por parte del Estado.
Al final del año, lamentablemente, la mayoría del pueblo ecuatoriano manifiesta haber sufrido una grave decepción, al no cumplir el presidente Lasso las expectativas del pueblo y las ofertas de campaña.
Rómulo Acaro Guerrero