Hace pocos días, un medio de comunicación de la localidad, publicaba una nota periodística de tipo amarillista, en donde con ignorancia e irresponsabilidad intenta mostrar que los osos de anteojos que habitan en el Parque Nacional Podocarpus y su zona de amortiguamiento, están invadiendo tierras, entrevistando, incluso, a estudiantes universitarios que emiten información no corroborada.
El conflicto gente-fauna silvestre es aquella interacción entre animales y personas circunvecinas de áreas protegidas, que genera impactos negativos para la conservación de especies (en este caso de los osos de anteojos) y para la economía de las personas. Pero, ¿por qué se da? la WWF y el PNUD mencionan que es el resultado de varios factores, de tipo antropogénicos, que ejercen presión sobre los paisajes en donde las personas y la vida silvestre compiten por el espacio, cuando se presenta expansión de la frontera agropecuaria u otros cambios de uso de suelo.
En los medios de comunicación pesa la responsabilidad de informar de manera adecuada, más aún cuando se trata de problemáticas que podrían afectar a los ecosistemas y a los servicios que estos nos brindan. Es fundamental que, para manejar información ambiental, exista un trabajo interdisciplinario, investigativo y comprobado, que incluya expertos en cada temática. Más no publicar notas que aportan muy poco y que incluso generan caos y el posible cometimiento de delitos en contra de la naturaleza, que están penados en el Código Integral Penal.
Benjamín Ludeña Guamán
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