Regresan las marchas

En este país de agendas aceleradas, donde cada día se hace difícil saber a dónde ir y cómo ir allá, están de regreso las marchas callejeras comenzando con la convocada por el propio presidente Daniel Noboa, para desafiar y atemorizar a la Corte Constitucional, estigmatizando con gritos y pancartas a sus integrantes que son los guardianes de la Constitución del Ecuador. Arremetida política cuestionada inclusive por organismos internacionales por ser un atentado a la independencia jurídica en un Estado de Derecho, perjudicando lo poco que nos queda de institucionalidad y democracia, según constitucionalistas.

En este ambiente de tensión y confrontaciones sale la CONAIE a expresar, mediante un comunicado, su rechazo al “acto de amedrentamiento y presión política contra la Corte Constitucional”, que “busca condicionar fallos, debilitar la independencia judicial y abrir paso a una agenda política contraria a la democracia”. A la vez que hace un llamado “a la unidad de los pueblos y sectores democráticos, para defender la independencia de funciones, la democracia y frenar el avance del autoritarismo”.

Con el regreso de las marchas, algunas ya anunciadas, no sería nada novedoso que los municipios de la provincia de Loja estén dispuestos a marchar pacíficamente a Quito, caso de no ser atendidos por el Gobierno en sus demandas, así como el pago de las rentas atrasadas, cuya moratoria los tiene haciendo milagros para poder prestar los servicios básicos. El panorama, han dicho varios alcaldes, es desalentador sobre todo en vialidad. Una realidad provincial a cuyo destino siempre le acompaña el olvido.

En el caso particular de los GAD de Loja, pensamos que, al margen de sus reclamos, hay un mensaje que conlleva el propósito de no seguir siendo monosílabos (si o no) a todo lo que viene del poder ejecutivo. Por el contrario, asumir juntos la responsabilidad de cambiar actitudes con una mayor dinámica de gestión para unificar la exposición de los anhelos y la expresión de la inconformidad, por no saber cuándo nos tocará solucionar el destino de Loja.

Adolfo Coronel Illescas

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