La Escuela La Salle, ahora convertida en Unidad Educativa, constituye uno de los principales centros de enseñanza de la ciudad de Loja, en cuyas aulas se ha formado buena parte de la niñez y juventud de esta provincia, siendo su aporte a la sociedad realmente significativo, en tanto se trata de ciudadanos que han sido educados de manera integral, privilegiando tanto la actividad académica como el cultivo de los principios éticos y humanistas, en concordancia con su vocación católica y cristiana.
Hace pocos días, en la parroquia de Malacatos, tuvo lugar el reencuentro lasallano de la promoción de 1975-1981, espacio que sirvió para compartir tiempo con amigos de banca y recordar aquellos momentos vividos en los salones de clase y en los amplios espacios verdes que se disponían en una zona de la ciudad, para ese entonces, poco habitada y en la que la naturaleza en buena parte rodeaba sus instalaciones.
Ahí estaban en la reunión, luego de 44 años, los otrora inocentes niños que jugaban a ser ingenieros, médicos, abogados, arquitectos, militares, policías, maestros, matemáticos, músicos, poetas, etc., ahora convertidos en adultos, en personas de reconocido prestigio y valía en sus respectivas áreas de trabajo. Sin duda, muchos de esos sueños que estuvieron presentes en la mente de aquellos pequeños lasallanos terminaron convertidos en realidades o, en otros casos, quizá, en proyectos que se aplazaron o derivaron en diferentes opciones, no imaginadas en principio, pero no por ello menos interesantes e importantes.
El mérito de la promoción lasallana 1975-1981 está en mantener una activa comunicación con sus integrantes, ratificando cada año, la vigencia de esa amistad limpia y transparente. En realidad, son esos inolvidables rostros de aquellos niños, hoy convertidos en hombres, que dan sentido a la amistad y a la vida misma.
Giovanni Carrión Cevallos
@giovannicarrion