‘Reflexiones sobre la educación en el Perú’

En los medios de comunicación se hizo habitual mostrar a niños y jóvenes subiendo a un cerro o a la copa de un árbol, para captar una señal de Internet.

* Liliana Elvira Enciso Quispe

Estamos a puertas de la conmemoración oficial del bicentenario y es buen momento para detenernos a pensar y reflexionar sobre todas aquellas cosas que nos hacen falta como país y sobre la oportunidad que necesitamos para alcanzar nuestras metas, cumplir nuestros sueños, o simplemente salir de la difícil situación en que nos encontremos. 

En estos tiempos difíciles de pandemia, nuestro Estado ha quedado desnudo y expuesto, dejando plenamente al descubierto, por ejemplo, la precariedad en que se encuentra nuestro sistema de salud, otorgándonos un título por demás penoso, como el “país con más muertes per cápita en el mundo”, a causa del Covid-19. Y si hablamos de la educación, la situación no está mejor. Cada día, en los medios de comunicación se hizo habitual mostrar a niños y jóvenes subiendo a las alturas de un cerro o a la copa de un árbol, para captar una señal de Internet que lo conecte a su centro de estudios o, peor aún, haciendo un largo camino hasta donde pudieran alcanzar la señal de radio para escuchar su lección.

Si queremos que esto cambie, debemos centrar nuestros esfuerzos en la transformación del país, tomando como eje principal a la educación de nuestro pueblo. Un pueblo con educación solo requiere una oportunidad para convertirse también en un ente transformador.

Hace más de 30 años, tomé la decisión de abandonar mi natal Huarmey, en busca de la oportunidad de una mejor educación. Lo cual no encontré en la ciudad capital, por lo costoso de una educación privada y lo limitado de una educación pública. Con férrea decisión, esfuerzo y, sobre todo, mucho trabajo, encontré un espacio para cumplir con mi objetivo de ser profesional, aunque esto implicó dejar atrás a mi familia y a mi país.

Ahora, puedo dar fe que la educación nos transforma, nos abre puertas y nos muestra un panorama totalmente distinto. Mi vida cambió y he podido ser parte del cambio de mi familia. Me ha permitido cumplir muchos sueños y también alcanzar muchas metas. Y en ese proceso y en complicidad con el destino, ya estoy muy próxima a cumplir 25 años de labor docente en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), que me abrió sus puertas y me permitió compartir mi conocimiento, mi entusiasmo y toda mi pasión.

Es satisfactorio saber que la calidad de la educación en el Perú es uno de los temas abordados en el plan bicentenario y se encuentra definida en el contexto de igualdad de oportunidades, inclusión y equidad, alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y es mi anhelo, y seguramente de todos, que esto no solo quede en buenas intenciones, sino que forme parte de nuestro futuro y de una realidad que permita a nuestros niños y jóvenes el acceso a una buena educación, y no tener que ir en busca de ella a destinos tan distantes cómo lo tuve que hacer yo.

Es momento de reafirmar nuestro rol ciudadano, de contribuir con la justicia social y el bien común, el compromiso con nuestra historia y el deber de volver a comenzar.

* Ph.D. en Tecnologías Avanzadas de Desarrollo de Software, Sistemas Inteligentes y Ambientes Distribuidos por la Universidad Politécnica de Madrid – España, ingeniera en Sistemas y Máster en Ciencias de la Ingeniería por la Universidad Politécnica de Jarkov – Ucrania.

Perú, en su bicentenario de independencia

El Perú conmemorará este 28 de julio de 2021, 200 años de independencia nacional. Así los profesionales: Liliana Elvira Enciso Quispe, Carlos Correa Loyola, Bethoven Medina Sánchez y Fernando Íñiguez Celi comparten sus reflexiones y puntos vista sobre estas efemérides. Lo hacen desde la perspectiva académica, oportunidades comerciales, intercambio cultural, y la buena vecindad.

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