¿Qué hay detrás del barbijo de los candidatos?

El barbijo figura como el mejor escudo contra el enemigo invisible. Nos protege de un virus poderoso, lleno de consecuencias fatídicas y extenuantes preocupaciones de toda índole. Una de ellas, es saber con exactitud quien está detrás de la mascarilla. Inclusive, la época electoral se cuestiona: ¿quién está detrás del barbijo de los candidatos y candidatas?

Y es que, cuántos de ellos son retratos de rostros sonrientes e impecables vestimentas que esconden tras bambalinas una verdad a medias. Yo me pregunto, qué clase de seres humanos oculta ese barbijo. No me refiero, por supuesto, a propuestas de campaña donde el oro y el moro resultan insuficientes. Me refiero a si los seres humanos que pretenden llevar la voz del pueblo, son en realidad las personas que nos representan.

Son acaso seres íntegros, incorruptibles, y transparentes. O son a quienes les tenemos que preguntar: ¿Cuál es el precio de su curul? Los tiempos de las mentiras blancas se acabaron hace mucho, y quien aún las mantiene nos regala una sonrisa fúnebre. Este año electoral, no estamos para improvisaciones. Necesitamos gente realmente comprometida con el servicio, que entienda que como presidente o asambleísta no ejercerá sus funciones en individualidad. Será nuestro representante, la voz del pueblo lojano, la voz del pueblo ecuatoriano.

Yo, desde la sencillez del ciudadano común, anhelo para estas elecciones representantes dignos de su puesto. Seres humanos sin deudas políticas de ninguna clase. Mujeres y hombres intachables, que procuren el continuo adelanto, que trabajen, peleen y no se escusen. Mujeres y hombres que peleen con garras y dientes por los derechos de los ciudadanos; que no se olviden que las personas somos más que una cláusula; y que el país y la ciudad es algo mucho más grande que un contrato.   Simplemente, personajes probos y elocuentes que lleven tatuado en la conciencia el solo saber inclinarse ante Dios.

Ma. Verónica Valarezo Carrión.

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