Existen muchas leyes penales y tratados internacionales para combatir la corrupción, sin embargo, nuestro país está en el puesto 121 dentro del índice de percepción de corrupción en el mundo (Transparencia Internacional, 2024). Me pregunto ¿por qué esas normas anticorrupción son ineficaces? La respuesta no es fácil dado que la corrupción es el abuso del poder público con el objetivo de obtener beneficios privados, para ello utiliza una red, que constituye un sistema complejo de normatividades complementarias (Cáceres, 2023) que coexisten, tensiona, se adapta, reconfigura y debilita al sistema jurídico formal, logrado así actuar al margen o incluso en contubernio con el derecho penal. Las normatividades complementarias corruptas se consolidan en tres niveles: primero, el nivel individual, donde la psicopatía —con sus rasgos de ausencia de moral y empatía— conduce al abuso del poder; segundo, el nivel institucional, donde las prácticas corruptas se normalizan y se transmiten como cultura organizacional eficiente; y tercero, el nivel social, cuando la sociopatía colectiva legitima la corrupción como modo de vida. Así, la corrupción deja de ser una excepción para convertirse en una regla no escrita. Frente a esta realidad, la sociedad civil debe asumir el protagonismo para combatir la corrupción, dado que el derecho penal formal, administrado desde estructuras rígidas (Fiscalía, Contraloría, Judicatura y demás), ha demostrado incapacidad para contener el fenómeno. Es necesario pasar de la administración pública burocrática a la autoorganización de la sociedad civil, donde surjan nuevas formas de acción colectiva, aquí el ciudadano no delega su poder moral sino más bien lo ejerce directamente mediante mingas de honestidad, observatorios anticorrupción y acciones penales colectivas, entre otros. Solo la sociedad civil organizada puede desarticular los sistemas corruptos, para ello se requiere que las gentes cultiven una nueva lógica del gesto amoroso (Marion dixit) y una ética de la gratuidad, herramientas necesarias para crear comportamientos posconvencionales altruistas adecuados para combatir la corrupción.
Jorge Benítez Hurtado
jabenitezxx@utpl.edu.ec