
Las propuestas y discursos de los presidenciables se centran en mejorar la economía del país, en brindar mayor seguridad para los ciudadanos, crear más fuentes de trabajo y cuidar al medio ambiente.
Son temas que requieren de una urgente atención y que se refieren a las necesidades de la población. De tal forma, que los candidatos han hecho una selección correcta de los temas que la sociedad necesita escuchar y sobre todo acción.
Ante esta agenda bien definida, cabe una pregunta de gran envergadura, que aún no es contestada, o bien ha sido respondida en parte. La interrogante que se les debe formular es ¿Cómo? y a su vez, ellos contestar precisando la forma, la metodología, las políticas públicas o las reformas mediante las cuales alcanzarán sus objetivos. Cualquiera, sin ser candidato, puede identificar los puntos críticos que la sociedad demanda su atención; pero no cualquiera puede establecer una hoja de trabajo o responder a la no tan sencilla pregunta de ¿Cómo? Esto permitirá conocer si se recurrirá al poder tributario para modificar o crear nuevos impuestos, o en su defecto se realizará una recaudación más eficaz con los ya establecidos; si verdaderamente se enfrentará al crimen organizado o simplemente recurrirán al diálogo con los cabecillas de las bandas; si se planteará reformas al Código de Trabajo o no; y por último, saber, si recurrirá a la explotación petrolera o cuidará la diversidad del Yasuní, en el evento de que se dejé el petróleo bajo tierra se indique el recurso que empleará para mantener la economía del país. Por eso, los cómo deben ir unido al qué realizarán.
Carlos Orellana Jimbo
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