Nos acercamos a noviembre, mes de las artes vivas, cívicos desfiles, sesiones, condecoraciones, de alfombras e inauguraciones. De posibles visitas oficiales para hacer campaña por la Consulta Popular, con los añejos ofrecimientos que tienen al pueblo de Loja bostezando y en el mismo bache sin poder mejorar su futuro, anclados a una existencia paralela con el olvido, el abandono y la distancia.
Noviembre se inicia con la Fiesta de Todos los Santos, incluido San Daniel, por eso habrá otro largo feriado con paro o sin él. Es la oportunidad para continuar con aquella vieja tradición de la cocina lojana, las figuras de pan. Antiguamente en la mayoría de hogares lojanos con creatividad y habilidad amasaban una serie de figuras de pan (caballitos, puercas, muñecas y guaguas) con exquisito sabor, aroma y textura, que se intercambiaban entre parientes, amigos y vecinos acompañadas del típico champuz de arroz o maíz.
Pasados los años esta manifestación de identidad salió a la calle, a las plazas, pero con variantes. Al parecer, los moldes y la habilidad de antaño para hacer ciertas figuras se han perdido y hoy solo se hacen puercas. ¿Por qué no hacen guaguas? Posiblemente por una complicidad del moderno amasador que ha olvidado la original receta.
Entendemos entonces que falta descubrir el secreto de cómo hacer guaguas, pero de pan, y muñequitas de masa cruda muy delicadas por su tamaño y fina decoración, que servían en la cultura familiar lojana, para hacer compadres. Los jóvenes enamorados y adultos en general afianzaban su amistad y respeto enviando una de ellas con una tarjeta y quedaban comprometidos como compadres para toda la vida. ¡Qué tiempos aquellos!
Hoy, de desear sería que los panificadores artesanales de tan deliciosa tradición lojana, se animen a hacer guaguas y otras figuras de pan que “se comen a mordiscos como un abrazo al alma”, en este evento festivo anual que convoca al turismo urbano a varias plazas de la ciudad de Loja.
Adolfo Coronel Illescas