Quien por múltiples circunstancias de la vida ha tenido la buena fortuna de escuchar la banda británica Pink Floyd, seguro llega a sentir fascinación por la pureza acústica, el sonido envolvente y la sugerencia implícita a levantarse, ya que inyecta energía positiva con cada vibrato. Como ejemplo, tenemos la canción Comfortably Numb, que forma parte del disco The Wall, que hace referencia metafórica a que el protagonista de la historia se adapta o se ajusta para afrontar de manera adecuada su vida, considerando lo importante que son las relaciones con los demás y el modo en que ve las cosas.
Las condiciones complicadas a las que muchas personas nos vemos inmersas en la actualidad, o por situaciones del pasado que se vuelven a manifestar por el mundanal ruido y el estrés, hacen que la salud mental vaya disminuyendo paulatinamente (incluso sin que nos demos cuenta) hasta que se presentan las temidas “crisis”.
En ese contexto, buscar alternativas resulta ser apremiante: ir al psicólogo, seguir un tratamiento, cambiar el estilo de vida, respirar profundo, hacer deporte, comer sano y escuchar a Pink Floyd o cualquier otra frecuencia sanadora, ayudará a resurgir y superar la ansiedad. Así lo confirma un estudio de la Universidad de Cardiff, que colocó a la gran mayoría de canciones de la banda británica como alicientes que coadyuvan a disminuir el estrés y la ansiedad, pero sobre todo para desarrollar las actividades del diario vivir, con mayor eficiencia y de una manera relajada.
Benjamín Ludeña
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