
La mayoría de la gente siempre sostiene que están luchando para erradicar la corrupción. ¿Has observado eso? Muchas personas y los políticos, por supuesto, afirman que han batallado y están batallando por exterminar dicho problema. Diariamente se ve y escucha slogans o frases, discursos, debates que representan- yo diría falsamente- la ofensiva contra esta situación.
Paradójicamente muchos hacen trampas en los exámenes educativos y no cumplen con sus tareas con falsas escusas. Algunas personas se jactan de sus cargos y profesiones y presentan cuadros aparentes de lo que son o de las cosas que han hecho. Varios individuos sobornan para obtener un beneficio. Ciertos individuos publican avisos engañosos para lograr beneficios económicos; algunos sujetos prometen algo y después no cumplen su palabra, pues les dicen que ayudaran a conseguir un trabajo y no cumplen; se emiten noticias sin contar con la evidencia respectiva; se cobran dineros para adjudicar un contrato; se delinque sin ningún escrúpulo; por último, hay gentes que piensan que, con el dinero y el poder, pueden trasgredir todas las leyes; y, muchos se creen superiores por tener un título.
Ante esta situación, cuya principal causa es la ambición, que desmorona los principios, se necesita un cambio – un gran cambio- de las cosas.
Dirán ustedes que es una utopía. Sin duda tendrán razón, pero tenemos que intentarlo para que nos aleje, cuando menos un poco, del abismo en que nos encontramos. En la medida de nuestras posibilidades tenemos, cueste lo que cueste, contribuir a que nuestra nación quede librada de esta barbarie. ¡No hay vueltas atrás! No dejemos nada para más tarde. Más tarde es demasiado tarde. ¡Ahora es el momento!
Jaime A. Guzmán R.
jaimeantonio07@hotmail.es