Dentro de las varias actividades humanas pensar es una actividad intrínseca a nuestra especie, la capacidad que tenemos de pensar nos hace diferentes a los animales, solo los humanos hasta donde se sabe tenemos capacidad interpretativa.
Los animales, por ejemplo, no tienen vida amorosa, tienen vida sexual, el instinto lo es todo, en nuestra especie no, en nuestra especie ser hombre o mujer es algo probable, pero no definitivo, hoy vemos que hay personas que pueden ´pertenecer anatómicamente a un sexo, pero al mismo tiempo sienten que pertenecen también al otro sexo.
Desde esta perspectiva, pensar es preguntarnos sobre los diversos acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor y a partir de nuestro criterio lógico tomar las mejores decisiones en todo campo del accionar humano.
Aunque leer esto resulte fácil ponerlo en práctica no lo es, pues la objetividad es un paso asociado a la información. La información es un conjunto de hechos, datos y cifras que se transmiten perfectamente sin sesgos ideológicos ni tampoco emocionales.
Y es precisamente esto lo que nos complica la vida, que el pensamiento objetivo se debe basar en la ausencia de prejuicios y de intereses personales, pero los ecuatorianos hemos construido nuestro país en base a pensamientos subjetivos, en base a puntos de vista personales e influidos por intereses y deseos particulares y mezquinos.
Kant decía que la objetividad era validez universal, es decir, algo válido para todas las personas, como la verdad, por ejemplo, la cual debería prevalecer independientemente de las raíces culturales, de la religión y de todas las creencias a las que como humanos tenemos tendencia a preferir aún a costa de la realidad.
Son precisamente estas acciones las causantes de todo lo que nos ocurre, la sociedad es el reflejo de nuestra forma de pensar, la violencia, la corrupción y una institucionalidad pública donde más importa la apariencia que el servicio en sí, han sido construidas en base a la ignorancia más que a la racionalidad.
Fredy Cueva Castillo
chazo1970@hotmail.com