‘Parece que Ecuador es uno de los países que menos le importa la literatura de sus autores’

Carlos Carrión comenta que acá nadie promueve la literatura y que más bien España se interesa por difundirla.

El literato lojano dice que el escritor debe ser, ante todo, disciplinado.
El literato lojano dice que el escritor debe ser, ante todo, disciplinado.

El escritor lojano, Carlos Carrión Figueroa, en el espacio virtual ‘La literatura lojana en la voz de sus autores’, del núcleo de Loja de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión (CCE-L), cuenta su accionar literario, su punto de vista sobre la lectura y el apoyo del Estado a esta tarea. 

‘Los libros son objetos vivos’

En el espacio, que cuenta con el auspicio del diario digital lojano HORA32, opina que los libros son objetos vivos si se los lee, caso contrario son muertos si no se los abre y que, en ese sentido, la CCE-L, organizadora de encuentros y simposios, denominados ‘Pablo Palacio’, debería interesarse en forma más continua por el movimiento de los libros escritos en Loja.

“De la Casa de la Cultura, de los profesores de literatura y de la gente normal interesada de las cosas de Loja, depende que los libros de Loja lleguen a más lectores, salgan de la ciudad, del país”, expresa, tras, señalar que hubo obras que traspasaron incluso los linderos patrios, como ‘El éxodo de Yangana’, de Ángel Felicísimo Rojas, que fue editada en Argentina y ahora mismo hay una antología de cuentos ecuatorianos editada en España.

Acota que nadie hace nada por promover la literatura y que más bien un crítico español, hablando de la antología de cuentos, se ha interesado por promoverla en España y que deberían hacerlo las entidades ecuatorianas, pero no lo hacen.

“Ahora, este hombre que es un amigo de la literatura ecuatoriana no sabe qué hacer para difundir el libro y, ante mi sugerencia que vaya a la Embajada de Ecuador en Barcelona o en Madrid, me dice que no hacen nada”, cuenta.

Agrega que el mismo español le informó que eso no ocurre lo mismo en otras embajadas que sí se preocupan por la producción de sus autores, entonces, “parece que el Ecuador es uno de los países que menos le importa la literatura de sus autores”.

Un aprendizaje continuo

El autor de ‘El deseo que lleva tu nombre’ dice que el oficio de escribir es un aprendizaje continuo y que sus ideas siempre las expresa en sus libros, que tienen una dosis de humor y hasta de amor.

Asimismo, manifiesta que sus obras tienen que ver mucho con las experiencias, sobre todo aquellas que se refieren con la migración, especialmente a España, hacia donde fue en busca de historias y que se encontró con muchos casos de gente con un título profesional desempeñando labores de servicio y hasta cuidando perros, aparte del maltrato recibido por las familias españolas.

“Yo no puedo escribir nada que no me conmueva”, precisa el excatedrático universitario, quien también escribió libros para niños. Dice que jamás le ha interesado que su labor sea premiada y que se satisface que su producto llegue a la gente y, sobre todo, que lo lea.

Tras manifestar que recibir un premio no está en su naturaleza, Carlos Carrión considera que un escritor debe ser disciplinado, en especial porque esta tarea es de mucha paciencia, persistencia y de continuo aprendizaje.

LA VOZ

“A mí no me gusta que me digan escritor, sino que me llamen por mi nombre”,

“El oficio de escribir es medio tonto porque los demás oficios dan para vivir, de alguna manera”, Carlos Carrión Figueroa

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