Para definir propósitos, no hay un momento específico

Empezamos un nuevo periodo de 365 días, aparentemente es un tiempo ideal para tomar decisiones, establecer planes, definir metas, etc., es como trazar la línea de partida para empezar la carrera. Al respecto, sin desvalorizar los objetivos de inicio de año que usted ha definido, debo decirle que está comprobado que el propósito del nuevo año a veces no llega ni a los quince días, en el mejor de los casos 30, es un arranque muy vertiginoso, fenético y de locura que poco a poco va decayendo, una emoción construida por el fervor del momento, carente de ataduras sólidas para conseguir el objetivo planteado. 

Para establecer proyectos de vida no es necesario esperar los primeros días del año, cuando se tiene claro lo que se persigue y una buena determinación, puede ser en cualquier momento. Las mejoras del ser humano no se pueden supeditar a una fecha, el intento debe ser permanente.

La reflexión de hoy es: no ponga el pie de partida exclusivamente en los primeros días de enero, tiene todos los otros días, mientras la vida lo acompañe para proyectar cambios y cristalizar metas. Eso sí, sea constante con sus planes, no dé marcha atrás, ni tampoco lo haga por fases. No olvide que la vida no se supedita a fechas. Nuestra estancia en este planeta es corta si nos regimos por tiempos determinados, por el contrario, larga y plena cuando dejamos que fluya sin líneas de partida.

Hernán Yaguana Romero

hayaguana@utpl.edu.ec