Nuevamente acosados

Cuando la inercia e irresponsabilidad difieren del valor de la vida, se respira una sensación de impotencia en quienes con responsabilidad y sacrificio han acogido medidas de seguridad ante la propagación del Covid. Son varios los meses viviendo con la amenaza de este enemigo invisible que para muchos es letal, meses en que numerosos funcionarios y trabajadores de la salud se han obligado a aislarse de su familia, adultos mayores que no reciben la visita de sus seres queridos, millares de niños y jóvenes que esperan el reencuentro en sus aulas con compañeros y amigos.

Parecía que estábamos acostumbrándonos a una nueva modalidad de vida impuesta ante la amenaza de enfermedad o muerte, pero hay veces que costumbres e inquietudes rompen la abstención. Reproches no existen para quienes tienen que buscar su sustento fuera del hogar, pero si a quienes hacen reuniones sociales y contribuyen al desborde de las UCI en nuestros hospitales.

Nos sentimos nuevamente acosados, luego de las celebraciones de navidad y con preocupación por el resultado de las de fin de año. Es irritante observar cómo la Policía Nacional tiene que corretear los fines de semana a jóvenes de las escalinatas adyacentes al Colegio Beatriz Cueva y miradores, muestra de que no todos tenemos empatía y olvidamos que somos efímeros y frágiles. Contribuyamos al descenso  de casos para que más vidas no se sigan extinguiendo.

Yadira C. Torres.

Yaditorres_yct@yahoo.com