La segunda vuelta electoral que culminó con la elección de Guillermo Lasso, como nuevo mandatario del país, ha traído ciertas inquietudes que no han dejado de preocuparnos y que posiblemente van a imprimir un nuevo rumbo a los destinos del país. En verdad, hay un criterio político diferente que, ojalá, pueda convertirse en una halagadora realidad. Parece que las pugnas virulentas entre unos movimientos políticos y otros van perdiendo su fuerza y ven la necesidad, ahora más que nunca, de cambios sustanciales que, indiscutiblemente, pueden dar los resultados apetecidos…Tenemos la visión que hay el criterio de trabajar, sin mayores pretensiones políticas, por planes y programas más concretos que redunden en beneficio del pueblo. Las pugnas partidistas de ayer que si bien levantaron una bandera de lucha, por diferentes planes y programas políticos, ahora deben quedar a un lado en busca de acuerdos mínimos. Vivimos nuevos tiempos, frente a un mundo mucho más complejo y difícil que requiere adoptar planes que sean más eficientes y puedan lograr los objetivos y fines propuestos. Los criterios políticos y filosóficos de ayer van perdiendo aceptación por el pueblo que reclama, sobre todo, que se llegue a cumplir las exigencias del soberano, que no puede estar esperanzado en un futuro de posibles expectativas que cada vez se presentan más inciertas y lejanas. La función legislativa, tiene en sus manos buena parte de esta transformación, no puede seguir constituyendo un centro de pugnas, de incomprensiones, de enemistades o vanas pretensiones personales, imponiendo criterios, que no responden a los ideales de sus electores. Ojalá se cumplan aquellas buenas aspiraciones…
José Benigno Carrión M.
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