Nueva Asamblea, nuevos vientos

La reciente instalación de la nueva Asamblea Nacional del Ecuador abre un capítulo crucial en la historia política del país. Con el oficialismo al frente de las principales autoridades legislativas, se configura un escenario que podría facilitar la gobernabilidad. Sin embargo, más allá del control político, lo que el país necesita con urgencia es una renovación del espíritu democrático.

Durante años, la Asamblea ha sido reflejo de enfrentamientos estériles, revanchismo político y agendas personales. Este desgaste ha generado desconfianza ciudadana y un profundo desencanto con la clase política. Es momento de superar esa etapa y demostrar que se puede construir desde la diferencia, sin caer en el conflicto permanente.

El poder legislativo, considerado el primer poder del estado, debe asumir su rol con madurez, priorizando leyes que respondan a las necesidades urgentes del pueblo: empleo, seguridad, salud y educación, que permita al país crear fuentes de trabajo y consecuentemente dinamizar la economía. La política no puede seguir siendo un campo de batalla, sino un espacio de acuerdos y soluciones.

Si los nuevos vientos que soplan en la Asamblea traen consigo diálogo, responsabilidad y visión de país, entonces el Ecuador se enrumbará por el camino del desarrollo y progreso, estableciendo el punto de partida   podrá encaminarse a recuperar la esperanza en sus instituciones. El tiempo de la confrontación debe quedar atrás.

Sybel Ontaneda Andrade

sybelontanedandrade@gmail.com

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