Loja vive un momento decisivo. La ciudad transita entre lo que se alcanzó hace una década, cuando un liderazgo firme impulsó obras significativas incluso recurriendo al endeudamiento, y una realidad actual donde la estabilidad financiera coexiste con un claro freno en el desarrollo. Esta comparación abre una pregunta que los lojanos ya no pueden pasar por alto: ¿qué tipo de conducción necesita realmente nuestro cantón?
Hace diez años, Loja tuvo autoridades que, más allá del debate político, demostraron conocimiento técnico, planificación y capacidad de ejecución. Ese periodo dejó infraestructura, proyectos urbanos y un ritmo de avance visible. Hoy, en cambio, la gestión municipal enfrenta críticas constantes y luce atrapada en la improvisación: decisiones sin estrategia, mínima ejecución y un rumbo que nunca termina de definirse.
El problema no es solo político; es, sobre todo, técnico y administrativo. Ningún municipio puede progresar sin profesionales capacitados, sin líderes experimentados y sin una estructura que convierta las ideas en resultados. Gobernar exige método, análisis y visión de largo plazo, no decisiones impulsivas ni ensayos sin fundamento.
Loja no necesita nostalgia: necesita experiencia con eficiencia administrativa. Solo con equipos especializados, autoridades preparadas y decisiones responsables se puede construir un desarrollo sostenible. La improvisación ya le ha costado al cantón tiempo, recursos y oportunidades valiosas.
Si queremos que Loja retome su ritmo, es indispensable fortalecer la institucionalidad, profesionalizar la administración municipal y apostar por liderazgos que sepan cómo hacer las cosas. Loja merece una gestión seria, planificación real y resultados concretos no más experimentos.
Porque al final, en la administración pública solo mandan los hechos, y ha llegado la hora de que Loja vuelva a ver resultados.
Mayra García Calle
alejandrinagc@gmail.com