
Las mareas de la libertad de prensa suben y bajan al ritmo de las crisis, repetidas en diferentes naciones y en el mundo entero, al igual que se agitan en lo cambios de Gobierno, pero contados periodistas «deshonestos» son elásticos, y con frecuencia vuelven a ponerse en acción en cuanto gira la rueda política. Lastimosamente eso ha pasado en nuestro país y todo ha quedado al descubierto a medida que avanza la investigación del caso Metástasis que ha conmovido a toda América, como nunca antes en la historia de nuestra azarosa vida republicana no se había publicitado tanto un escándalo de esta naturaleza, que ha comprometido a jueces, Policía, funcionarios y operadores de la Justicia como algunos «periodistas sin escrúpulos» de medios digitales, y hasta los más altos funcionarios de las esferas gubernamentales y miembros del Ejército.
Ante este panorama se suma la polarización de fuerzas políticas entre la izquierda y la derecha, que han dejado de lado la cordura y la tolerancia, para seguir alimentando el odio entre estos dos sectores, cuyas actitudes en nada benefician a la crisis política que vivimos, ni tiende puentes para conciliar y unirnos persiguiendo un mismo objetivo: devolver la seguridad y la paz a los ecuatorianos, al mismo tiempo que impulsar el desarrollo del país, en los aspectos de incrementar fuentes de trabajo, mejorar la atención de salud y lograr una educación de calidad, bajo los parámetros de seguridad, para que alumnos y maestros concurran a las aulas sin temor y con absoluta seguridad que su vida está garantizada y que nadie va a atentar contra su libertad de movilidad, pensamiento y acción.
Este es el Estado que anhelamos para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan vivir sin mayores preocupaciones.
Luis Muñoz Muñoz