En el Ecuador se prepara al niño durante quince o veinte años para que trabaje treinta años. Sin embargo, como sociedad no estamos preparados para garantizar una adecuada calidad de vida del trabajador que vivirá como jubilado quince, veinte o más años; siendo estas personas las que brindaron su esfuerzo y conocimientos para el desarrollo del país.
Todo ser humano debe tener una vejez digna, este debería ser un principio básico de la sociedad, ¿qué significa eso? Que toda persona adulta mayor pueda vivir bien durante sus últimos años de vida, de hecho, creo que es lo mínimo que esperamos todos: accesos a buenos servicios de salud, seguridad, viajar y realizar proyectos pendientes; sin embargo, la realidad es otra, las pensiones no son ajustadas a la realidad que viven los jubilados y peor aún si esos ingresos escuetos tienen que ser destinados a vivienda, medicina de calidad e incluso al seguimiento oportuno de especialistas.
Ante la gran interrogante del futuro de la jubilación, nace una nueva premisa: no es un tema solo de jubilados. Necesitamos acuerdos, liderazgo político y una capacidad de gestión firme y eficiente, si anhelamos una jubilación que pueda reconocer a aquellos seres que entregaron parte de su vida a las tareas cotidianas tanto en el sector privado como en el público.
Andrés Sigcho
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