Los cuerpos de los decesados permanecerán en la morgue hasta el día de la repatriación, cuyo trámite, según cuenta Jorge Fernando González, avanza a buen ritmo.

Desde el domingo, 17 de diciembre de 2023, se han venido ofreciendo diversos homenajes póstumos a los cuatro hermanos fallecidos: Daniela, Lilian, Fabián y Daniel González González, tanto en su tierra natal, Saraguro, en la provincia de Loja, como en Estados Unidos, donde residían junto a su madre, Paulina, desde hace siete años.
Una noche fatal
Los hoy decesados, quienes residían en el pueblo Weyauwega, del condado de Waupaca, en el estado de Wisconsin, fueron impactados por otro vehículo, a las 21:13 (hora de Estados Unidos), del sábado, 16 de diciembre, en circunstancias que regresaban al domicilio de su madre. Faltaban aproximadamente cinco kilómetros para llegar al destino.
Jorge Fernando González González, hermano mayor de los fallecidos y quien está en Saraguro porque no ha podido viajar aún a EE.UU., ante la negativa de la visa humanitaria, cuenta que en la comunidad Tuncarta, ubicada a poca distancia de Saraguro, se levantó una capilla ardiente en honor a ellos y que diariamente van personas solidarias a expresar su pésame.
Igualmente, en Estados Unidos se cumplen homenajes póstumos, como el de este miércoles, 27 de diciembre, que contó con la presencia de familiares, amigos y compañeros de estudios de los cuatro fallecidos. El evento se realizó en Weyauwega-Wisconsin.
La repatriación de los cuerpos
Mientras se cumplen los eventos se espera la fecha para la repatriación de los restos mortales a Ecuador, proceso que, según dice Jorge Fernando González, avanza a buen ritmo. Hasta tanto sus hermanos permanecerán en la morgue de la ciudad de Fremont hasta el día del retorno a Saraguro y a la comunidad Tuncarta.
Jorge Fernando expresa que su anhelo es viajar a Estados Unidos a acompañar a su madre, Paulina, y estar junto a sus hermanos menores, sin embargo, no se le concedió la visa humanitaria, pero que insistirá para lograr el documento.
PARA SABER
Daniela tenía nueve años; Lilian, 14 años; Fabián, 23 años y Daniel, 25 años; los dos últimos eran músicos.