Los coviserenos

Según el diario digital Hora32 que está de aniversario y felicitamos su ético y ponderado trabajo periodístico, tres ediles del cabildo lojano se fueron de serenata la noche del viernes 23 de abril. Darío Loja, Ramiro Palacios y Santiago Erráez dieron coviserenos a los médicos, enfermeras y a los pacientes de la Covid-19 de los hospitales, Manuel Ignacio Monteros del IESS y el Isidro Ayora. Identificados los ediles sabemos que se trata del mismo trío que en cada sesión del cabildo, con ritmo de oposición, le cantan las verdades al alcalde Bailón.

Desde los ventanales de las casas de salud se escucharon, aplausos, abrazos y besos al ritmo de las canciones interpretadas en el silencio de la noche, que todo estaba en calma por la vigencia del toque de queda. Las canciones más aplaudidas fueron “Solo le pido a Dios” y “Resistiré”, aunque la preferida de Darío Loja es “Llego a Loja”. El objetivo de los coviserenos, agradecer al personal de primera línea y luego motivarlo “porque la música es un analgésico natural que origina el cambio en la perspectiva de los seres humanos”, según Ramiro Palacios, integrante del trío.

Está bien los coviserenos, pero entre letras y música hay que preocuparse de manera urgente en ayudar a frenar la terrorífica epidemia, sabedores de que Loja se ha convertido en una incubadora del virus, lo que obliga a exigir celeridad en la vacuna anticovid.

Que el trío de ediles con la misma emoción que canta, promueva al interior del municipio la covirresponsabilidad institucional como si la pandemia fuera municipal. Y cuando el coronavirus se ha vuelto casi un miembro del barrio, no es tiempo de andar covisordos. Es tiempo de oír y actuar todos para ponerle freno al acelerado contagio, antes que esta ciudad tenga olor a cementerio.

Adolfo Coronel Illescas

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