A propósito del triste fallecimiento (ya hace algún tiempo) de uno de los representantes consulares chilenos en nuestra ciudad. Hoy, me ha parecido importante abordar un tópico del cual realmente no se ha escrito mucho en cuestión. Me refiero al tema en concreto de las cordiales relaciones diplomáticas, y culturales, entre Loja y Chile. Lo cierto es que, un considerable número de personas chilenas se han establecido en la Castellana del Sur. Hecho que se acentuó sobre todo alrededor de los años noventa; y que, dada la afinidad cultural con los ciudadanos locales, les fue fácil adaptarse, intercambiando su cultura entre sí.
De igual manera (y casi imperceptible) es importante mencionar que el hecho anteriormente nombrado, supuso un factor determinante para que estas personas llegadas del vecino pueblo de América del Sur, dejaran también su descendencia genético – cultural entre la estructura de nuestra población. Constituyendo así, un nuevo y particular grupo de lojanos – chilenos. De los cuales dentro de mi investigación personal podemos citar los apellidos: Quilodran, Mena, Frías, Monsalves, Chavarria, Pozo, Sáez (con su máximo exponente, lamentablemente fallecido, el maestro y artista Gerardo Sáez), etc.
De modo que, armónicamente aquellas personas llegadas del pueblo chileno se han acoplado de modo perfecto a la sociedad lojana, aportando además a la misma con conocimientos en diferentes ramas, por ejemplo: arte, arquitectura, gastronomía, literatura, periodismo, música, etc.
Así a través del eterno flujo del tiempo, se han ido constituyendo las relaciones más cordiales entre estos dos pueblos, que comparten más similitudes que diferencias; y, cuyos vínculos no se han fracturado, sino que se mantienen sólidos.
Rodrigo Monsalves
abogadocriminalista828@gmail.com