‘Lo que no se comunica, no existe’

La máxima en comunicación política “Lo que no se comunica, no existe” se traduce en la necesidad imperiosa de mostrar lo que se hace y en el ámbito de lo público es una sentencia ineludible, pues no solo es una obligatoriedad que da la Ley de transparentar la gestión institucional y el manejo de recursos públicos, sino que es una condición sine qua non de la gobernanza.

Una autoridad de elección popular que asume la administración pública tiene el deber de informar su labor en beneficio de la colectividad, hoy en día son más diversos los canales de comunicación que permiten llevar esa información hacia la ciudadanía, pues con la aparición de las nuevas tecnologías, ya no depende exclusivamente de los medios de comunicación tradicionales, ese nexo entre los gobernantes y la ciudadanía.

¿Es posible gobernar sin los medios? La radio, la prensa escrita y la televisión han sufrido un deterioro no solo en sus formatos, sino en la credibilidad de sus audiencias, eso ha generado una necesaria reinvención en aspectos formales, técnicos y de contenido. Sin embargo, los medios siguen vigentes, principalmente la hegemonía de los grandes emporios de medios de comunicación, aquellos que se han consolidado y gozan de poder económico con injerencia en la vida social y política de un país.

Por ello, la vinculación entre las instituciones gubernamentales, sus autoridades y los medios es una correlación de fuerzas, que desencadenan en la opinión pública y construyen la reputación política sea real o prefabricada, en algunos casos. Pero evitar ser presa del escrutinio público para un político está negado, porque es parte intrínseca del cargo, su vocería puede ser alternada, pero no anulada, porque es quien el pueblo eligió para conducir sus riendas y exige del mandatario respuestas a sus demandas.

Evelyn Soledad Andrade Díaz

X: @eveandraded

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