Lo que merecemos

¡Ya dejen de llorar y de señalar con el dedito! Ya es hora de que cerremos la boca y nos miremos al espejo, aunque nos dé asco lo que veamos. Todos los días escucho decir que los políticos son unos ladrones, unos cínicos y unos incompetentes, pero nos olvidamos de un detalle demoledor: esos tipos no bajaron de una nave espacial. Salieron de nuestras casas, de nuestros barrios y de nuestra propia mediocridad cotidiana.

Tenemos exactamente lo que nos merecemos porque, en el fondo, son nuestro vivo retrato a gran escala. Exigimos transparencia mientras buscamos el «atajo» para no pagar una multa o saltarnos la fila. Pedimos integridad, pero en el trabajo somos los primeros en «vender humo» o mirar a otro lado si el beneficio es propio. La sociedad no es una víctima de sus líderes; es su caldo de cultivo.

Esos políticos que tanto críticas son la obra maestra de tu propia desidia. La construyes tú cada vez que decides que la ética es algo opcional. Tu hogar, tu profesión y tus relaciones son el ensayo general de la función patética que vemos en las noticias. Si te molesta el hedor que sale de las instituciones, empieza por dejar de ventilar tu propia mierd…

No somos conscientes de que el sistema no está roto; funciona perfectamente como el reflejo de una sociedad que prefiere la queja barata a la autocrítica real. Así que, o empezamos a limpiar nuestra propia casa, o mejor nos callamos y disfrutamos del desastre que nosotros mismos hemos financiado con nuestra hipocresía.

Victoriano Suárez Álvarez

victorianobenigno@gmail.com

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