Libertad de expresión luego de las elecciones

Los ecuatorianos eligieron asambleístas y en pocos meses habrá un cambio de gobierno. Las nuevas autoridades tienen el reto de conciliar posiciones, fomentar la tolerancia y abonar al progreso.

Pese a excelentes diseños de políticas públicas o a buenos gestores la renovación y el desarrollo sostenido no se afincarán en Ecuador si no hay bases sociales, políticas y cívicas, es decir, un ecosistema de ética y valores, además de la intervención activa de los ciudadanos, organizaciones sociales y más colectivos en las instancias creadas para exponer sus criterios y ejercer auditorias.

Cuesta comprender que la auténtica transformación para un país mejor inicia en cada hogar, barrio, comunidad. Es un proyecto de largo plazo, de compromisos firmes, de mantener disciplina, de diálogos y de sinceramientos.  

Pocos candidatos hablaron de recortes o disminuciones porque les significaban menos votos, pero ya como gobernantes se espera honestidad. La crisis que desató la pandemia no se superará en pocos meses, el ritmo de vida que el mundo conoció hasta marzo de 2020 volverá, de a poco, en el siguiente quinquenio, según los expertos.

Varias generaciones estudiarán en casa. La vida girará en torno a los hogares y la cultura digital marcará las relaciones entre las personas. Lo único que no debe menguar sino crecer exponencialmente es la libertad de expresión e información, éste derecho es hoy el pilar para la transparencia en la nueva normalidad.

Muchos éxitos a los mandatarios, sus triunfos serán los del país y, en lo posible, que inicien promoviendo el derecho a la comunicación de todos.

Abel Suing

arsuing@utpl.edu.ec

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