Si bien la mayor parte de opiniones y análisis señalan que el año que acaba de terminar ha sido negativo, e incluso nefasto. No obstante, hay algunos aspectos positivos que, desde la reflexión del confinamiento hacemos. Por ejemplo, en la parte económica, hoy sacamos a limpio que, en el hogar, se puede ahorrar más allá de lo presupuestado en un año normal. Creo que gran parte de la ciudadanía lojana se ha dado cuenta que existían gastos innecesarios, vanidades o excentricismos, nada beneficiosos para la economía familiar. La enseñanza de estos meses de pandemia nos abre los ojos para analizar que estábamos metidos dentro de un círculo de consumo exagerado, el cual se había convertido en parte de nuestra cotidianidad. Ahora, muchas familias sacaron a limpio el balance económico de este año y se dieron cuenta que es posible ahorrar.
Esperamos que éstas y otras lecciones positivas que nos va dejando la pandemia, nos hagan volver a edificar nuestra vida, nos den un aliciente para ser más juiciosos con lo que hacemos, y no a caer nuevamnete en ese despiadado círculo mercantil de comprar por comprar, si medir las consecuencias.
Siempre es un buen momento para aprender, y sobre todo cuando ese aprendizaje repercute de buena manera en nuestro bienestar. Hagamos un año 2021 económicamente muy bueno, nada de derroches ni despilfarros. Seamos cautelosos ¡Que el ahorro y bienestar sea la meta!
Hernán Yaguana Romero
hayaguana@utpl.edu.ec