Lección para el presidente autócrata

Ojalá el presidente, con la lección que recibió del pueblo ecuatoriano en el referéndum y consulta popular, se dedique a gobernar y deje atrás su arrogancia y prepotencia, actitudes propias de un adolescente que dice: “me encantan mis errores”. Permítame, señor presidente, darle unos consejos, aunque no me los haya pedido, para que no siga cayendo en popularidad: 1. Le recomiendo que cambie a todos sus asesores jurídicos que le hacen meter la pata o ¿será más bien que sus asesores, por quedar bien con su majestad, le aceptan sus caprichos? 2. Mande a la casa a todos sus ministros, que más que ser servidores (minister = servidor) públicos parecen personajes salidos de cuentos de hadas. 3. Deje sus ínfulas baratarias de niño rico malcriado, de creer que usted es más y los demás son menos; sabemos que usted nunca ha pisado lodo; que la cuna de oro en la que nació no le permite ver a los de abajo, a los humildes, a los necesitados, a los pobres de nuestro país. 4. Deje de ser un presidente autócrata, respete a la Corte Constitucional que pretendía desaparecerla con su “nueva constitución” acusándola de ser parte del crimen organizado. 5. Deje de ser vengativo (o ya se olvidó de su anterior vicepresidenta, de su exesposa, de su ex ministra de energía que le metió a la cárcel por supuesto sabotaje; persecución a diario Expreso, persecución a los indígenas, entre otras). 6. Deje de gobernar para beneficio personal, no ponga a una persona que manejaba las cuentas de sus empresas como directora del SRI para que de la noche a la mañana le borre su deuda de 94 millones de dólares. Estas y otras cosas más le están pasando factura, el problema es que de estas deudas no se va a librar fácilmente; el pueblo en este referendo y consulta le dio una buena lección: que el problema no está en la Constitución; ni en traer a Rambo (bases extranjeras o mercenarios); ni en quitar el financiamiento a partidos para que solo los ricos asuman el poder; ni en el simple número cuantitativo de asambleístas (¿y lo cualitativo?); el problema sí está en su escasa capacidad de administración que muy bien se podría corregir, siempre y cuando se rodee de asesores y ministros que hayan salido de abajo con esfuerzo, sacrificio, que no sean esbirros y sobre todo que sean humildes sin prepotencia.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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