Las parroquias del cantón Saraguro, golpeadas por la migración de sus habitantes

La pandemia originó que mucha gente salga al extranjero. Niños quedan con sus abuelos y tíos. No hay control sobre ellos.

Oñacapac es una las comunidades que ha sufrido también el fenómeno de la migración.
Oñacapac es una las comunidades que ha sufrido también el fenómeno de la migración.

La pandemia del coronavirus, cuyo brote se dio en marzo de 2020 en el Ecuador, deja secuelas negativas en el cantón Saraguro, en la provincia de Loja. Es que, a partir de allí, cientos de personas, especialmente parejas de esposos, optaron por migrar hacia Estados Unidos, en su mayoría, y en menor porcentaje, a España.

La pandemia y la migración

La migración se ha dado, sin excepción, en las diferentes parroquias del cantón lojano. Oscar Isidro Salinas Saraguro, técnico de Seguimiento y Evaluación del Consejo de Protección de Derechos de Saraguro, entidad adscrita a la Municipalidad, califica de desastroso este año, 2021, por cuanto mucha gente ha optado por viajar al extranjero.

Dice que el coronavirus golpeó severamente al aspecto agrícola y que los artículos que sembraban no tuvieron mucha demanda y, si por suerte, algo lograban poner en el mercado, les pagaban precios irrisorios.

Asimismo, la falta de apoyo estatal a los campesinos, con créditos e insumos, que experimentan altos costos, al igual que la escasez de trabajo hicieron que los habitantes, particularmente jóvenes, decidieran emigrar a Estados Unidos, en un 80%, mientras que el restante 20%, se fue a España.

Inclusive se llevan a los niños

Las parejas de esposos, a decir del funcionario, se llevan a los niños y quienes no pueden hacerlo, los dejan bajo la protección y cuidado de sus abuelos, tíos y más familiares. Esto también constituye otro problema porque, al dedicarse la mayoría de adultos mayores a las labores del campo, dejan a los nietos abandonados en los domicilios.

Acota que, al no existir un control adecuado, la mayoría de niños empieza a deambular por las calles de las parroquias, otros, en cambio, tienen problemas en los estudios, en vista que sus abuelos al no dominar la tecnología, poco o nada, pueden ayudar en guiar las tareas académicas.

Sobre esto último, Oscar Isidro Salinas, quien es profesional de la sociología, revela que se ha dado paso a graves problemas psicológicos y muchos de los niños se encuentran estresados, al igual que sus protectores, al no poder realizar con efectividad las tareas escolares, desembocando incluso en violencia intrafamiliar, que nace también del excesivo consumo del alcohol en la comunidad.

‘Un quiebre vital’

En criterio del psicólogo educativo, Richard Eduardo Ruiz Ordóñez, la migración genera un “quiebre vital” en la vida de las personas, y optar por ella “supone una decisión trascendental para la persona y la familia, y su materialización conlleva una serie de riesgos, esfuerzos físicos y condicionamientos materiales que serían cualquier cosa menos inocuos en la vida de las personas”.

Enfatiza que el acto de migrar, más que un simple desplazamiento humano, supone un proceso vital que encierra desde angustias hasta esperanzas, un tránsito de personas que conlleva una carga de ilusiones personales y colectivas.

“Las categorías de síntomas, trastornos, riesgos, parecieran ser de mención común cuando se reflexiona sobre la relación entre salud mental y migración, pudiendo darse por hecho que los procesos de movilidad se constituyen en factores detonantes de una gama de reacciones negativas en los sujetos”, puntualiza el experto.

VOZ

“El acto de migrar, más que un simple desplazamiento humano, supone un proceso vital que encierra desde angustias hasta esperanzas…”,

Richard Ruiz Ordóñez, psicólogo educativo

“Al no existir un control adecuado, la mayoría de niños empieza a deambular por las calles de las parroquias…”,

Oscar Isidro Salinas, sociólogo y técnico de Seguimiento y Evaluación del Consejo de Protección de Derechos.

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