Existe una prueba grafológica que confirmaría que la firma para aval es auténtica.

El análisis grafológico que hizo un perito, contratado por el Instituto de Capacitación Técnico Profesional (Incateprof) de Loja, a la firma de César Romero Villagrán, coordinador académico de la Universidad de Guayaquil, de la provincia de Guayas, confirmaría que la misma pertenece a esa autoridad.
Mónica Poma Ramón, abogada de Incateprof, indica que el Instituto en 2017 contaba con el aval académico de la Universidad de Guayaquil, mas la Superintendencia de Control del Poder de Mercado lo sancionó, presuntamente, por una publicidad engañosa y no porque no contaba con ese aval.
«En 2019 la Superintendencia de Control del Poder de Mercado hizo una observación a Incateprof y a otros institutos y en la misma resolución, en el numeral 6, nos dice que esa entidad no es la institución pública para determinar qué constituye un aval», expresa la abogada de ese Instituto.
Se unificaron delitos
Poma Ramón dice que la Fiscalía de Loja inició una investigación por falsificación y uso de documento falso y no por la presunta estafa; mas a la Fiscalía se presentaron 2 denuncias: la primera por el documento falso y la segunda por estafa, pero se unificaron sólo por el aparente delito del documento falso.
«De una forma dolosa se dice que en la Fiscalía General del Estado hay una denuncia por estafa masiva (…) si los estudiantes están asesorados por su defensa técnica se les debe hacer conocer qué es una estafa, que es muy diferente a la falsificación y uso doloso de documento público», aduce la abogada Poma Ramón.
Óscar Cárdenas Rodríguez, presidente del Instituto de Capacitación Técnico Profesional (Incateprof), indica que el grafólogo está reconocido como perito acreditado por la Judicatura. Él destaca que la promoción de 2017 (la primera) cuenta con conocimientos teóricos y prácticos.
‘Nos han hecho daño’
«Los estudiantes de la promoción 2017 fueron formados y pulidos por profesionales en el área con médicos y con enfermeras. Ellos tuvieron los mejores beneficios por los convenios que teníamos con entidades públicas en las cuales fueron a hacer las prácticas adecuadamente», afirma Cárdenas Rodríguez.
El presidente de Incateprof indica que un grupo pequeño de exalumnos les ha generado un grave daño y no sabe el porqué. Al momento el Instituto cuenta con el aval de la Universidad Estatal de Milagro (Unemi), resolución OCAS-SO-9-2021-No11 y sigue impartiendo los cursos.
«Los docentes de Incateprof se sienten dolidos porque dieron lo mejor de ellos para impartir los conocimientos», expresa Cárdenas Rodríguez, quien señala que no es culpa de Incateprof que los estudiantes no hayan conseguido un trabajo y sean ellos los que llamen a los otros para que los denuncien.
PARA SABER
Las autoridades, ayer, presentaron una denuncia a la Fiscalía en contra de quienes los están difamando.