La violencia que no podemos ignorar

Yo creo que Ecuador está enfrentando una crisis de violencia que exige un cambio urgente en nuestra forma de actuar. La estrategia actual, basada solo en la fuerza letal para contener al crimen organizado, ha demostrado ser insuficiente y hasta contraproducente. No podemos seguir “dando bala” sin atender las raíces del problema, porque los criminales no temen morir; para ellos, la muerte es parte del juego, y eso solo alimenta más violencia.

Lo que estamos viendo es la fragmentación de grandes grupos criminales en micro células mucho más violentas y descontroladas. Estos grupos pequeños recurren a secuestros, extorsiones y asesinatos indiscriminados para ganar poder y dinero rápido. Además, están reclutando a niños y adolescentes, quienes se convierten en carne de cañón por unos pocos dólares. ¿Quién imaginaría que un sicario pueda tener solo 11 años? Esta realidad ya la vivimos en Colombia y ahora la estamos replicando aquí.

La prevención es la única salida real y sostenible. No basta con perseguir delincuentes; debemos invertir en la niñez y juventud, ofreciéndoles apoyo psicológico, espacios comunitarios y terapia familiar que rompa ciclos de violencia y abandono. Solo profesionales ecuatorianos, que entiendan nuestro contexto, pueden diseñar estas estrategias.

Si seguimos callando y aplicando las mismas recetas de siempre, el crimen organizado seguirá creciendo y los jóvenes seguirán siendo víctimas y victimarios. Por eso, es hora de mirar la violencia de frente, cambiar el enfoque y apostar por la prevención, solo así podremos construir un Ecuador más seguro y justo para todos.

Santiago Paul Saraguro Jaramillo

santiagosaraguro29@gmail.com

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