Más que saber interpretar cifras, debemos otorgar un rostro humano a una estadística. Necesitamos políticos que comprendan que detrás de un 20,1 % de desnutrición crónica infantil hay niños que no podrán cumplir sus sueños y que probablemente mueran de hambre o de enfermedades porque sus padres no pueden costear una vacuna que tan solo cuesta 20 centavos.
Necesitamos presidentes que entiendan que detrás de un 20,5 % de subempleo existen padres de familia que trabajan 12 horas en la calle para ganar 5 dólares al día. Necesitamos economistas que asimilen que está bien hablar de deuda pública, pero sería mejor aún si se hablara sobre por qué en Ecuador existen 1 660 020 personas que viven con menos de 2 dólares al día.
Necesitamos comunicadores que sepan que está bien dar a conocer todos los días las últimas noticias del mundo, pero que sería mejor si informaran que durante 2023, cada día murieron dos niños inocentes a causa de la ola de violencia en el país. Necesitamos abogados que comprendan que tras un fallo judicial promovido corruptamente hay familias cuya última esperanza de justicia por el asesinato de un ser querido reside en un sistema en el que poco confían, pero del cual no tienen otra opción. En definitiva, demandamos una sociedad que no sea indolente cuando escucha en las noticias que el desempleo se ubica en cierto porcentaje, que las muertes violentas aumentaron, que la migración ilegal de menores creció, o que una madre llora ante un gobernador suplicando atención médica para su hijo en un centro de salud que debería proporcionar justamente eso. Necesitamos entender que tras una “simple estadística” hay un rostro humano que sufre y padece, y que algún día podría ser el nuestro.
David León Ortega
davixo99@gmail.com