La historia del Ecuador está conformada por consecutivas decepciones políticas enmarcadas en un espectro que va, desde las obsoletas y matizadas izquierdas, a las debilitadas y pobres filosofías de derecha. Estas dos tendencias, sus matices, y en especial sus prácticas, son el motivo por los que desconfió de la política del Ecuador caracterizada por la corrupción que ha llevado al beneficio de unos pocos individuos. Un ejemplo de mil, salvo excepciones, es ver a los menos capaces ocupando cargos públicos en todos los niveles de gobierno, porque en la bolsa de empleos política no se requiere inteligencia, sino, viveza criolla y padrinazgo político. Luego tenemos que la política tiene una naturaleza divisoria, aún más, cuando no existe respeto por las ideas del otro. Asimismo, la política no ha sido efectiva para resolver los problemas de la sociedad, y tampoco es transparente en el marco de las acciones públicas; finalmente, la política ecuatoriana ha elegido un camino de segregación etaria, o el hacer creer que el joven vale por ser joven, y que el adulto mayor ya no tiene valor. Aunque hay una participación política intergeneracional en este tiempo, esta retórica de odio existe.
Estas líneas no quieren decir que todo este mal, al contrario, la política es buena y la hacemos todos los días, incluso con nuestra familia. Más allá de eso, estas palabras son una simple opinión, que busca despertar en las personas, el anhelo por un nuevo sistema político, la luz de la crítica y la búsqueda de la verdad.
Víctor Antonio Peláez M.
@victorantoniopelaez