En el mes de las Artes compartimos dos libros que incrementa y enriquece la diversa producción literaria lojana. La novela “La muda que habla” de Stalin Alvear y una fototeca con “Retratos de una vida” de Edgar Palacios.
Para Stalin Alvear que ha escrito libros de cuentos, libros de memorias, escribir una tercera novela es asunto de su inteligencia y cultura. Como referente de la literatura lojana, el reciente aporte se llama “La muda que habla”. Una novela que escolta a un tortuoso e intrépido grupo teatral al que se une una mujer muda, quien logra descubrir su talento con la técnica de las señas, que suplen el énfasis de la voz.
Como quisiera, como leyente, transmitir en pocas palabras los fantasmas, el siniestro recorrido, el sufrimiento y hasta el paraíso de la muda que habla. Me limito a recomendar la lectura del reciente trabajo de Stalin Alvear, para valorar con animoso orgullo este nuevo aserto de las letras lojanas.
Por su parte, para Edgar Palacios si ha sido posible el viaje de regreso al pasado a lomo de tiempo, con un álbum de “Retratos de una vida” entregada a la grandeza artística de “un viejo andariego con trompeta y batuta en mano”. Cerca de 400 fotos que las ha logrado juntar, retratan los triunfos, las emociones y los validos reconocimientos de quien nació para amar la música, con el mismo amor que ama a Loja, ciudad que lo vio nacer.
En “una bella memorabilia o fototeca”, ha quedado impregnada la historia de Edgar Palacios. Toda su vida, su saber, alma y grandeza de artista que supo llenar los horizontes vacíos con la música, que en los lojanos es elemento propio de identificación.
Son dos libros que al igual que otros escritos por literatos lojanos, deberían ser promocionados, difundidos por la Casa de la Cultura de Loja, a nivel nacional. Falta un sabio interés de hacerlo.
La muda y una fototeca
Adolfo Coronel Illescas